Las necesidades nutritivas en la infancia

abril 11, 2020

Las necesidades nutritivas en la infancia

La infancia y juventud son un periodo de tiempo en el que el cuerpo y la mente se van desarrollando, creándose nuevas estructuras y dando lugar, con el paso del tiempo, a lo que será el estado adulto de la persona.

Durante esta etapa se necesitará un mayor aporte de energía y de nutrientes, ya que hay que crear y ampliar estructuras, y no sólo mantenerlas, como ocurre en la edad adulta.

La nutrición en la edad escolar está condicionada por varios factores, que van desde…

  1. la actividad laboral de los padres, que determina en muchos casos la alimentación recibida en el hogar
  2. el comedor de la escuela o colegio al que acuden los niños
  3. la alimentación que reciben fuera del hogar y del colegio.

Puesto que la alimentación del niño depende de varios agentes, es necesario involucrar a todos ellos con el fin de que la dieta del niño sea nutricionalmente equilibrada.

Los hábitos alimentarios comienzan a desarrollarse a partir de los tres años y se consolidan a los once, por lo que es muy importante en esta etapa una educación nutricional adecuada.

Ademas de los aportes nutricionales y de energía, en la educación nutricional son también muy importantes las vertientes social y psicológica, lo que supone valorar un plato bien cocinado, consumido en un lugar agradable y disfrutar de la compañía de otras personas.

El objetivo de la alimentación en esta etapa de la vida será cubrir una serie de requerimientos nutricionales necesarios para el buen desarrollo del individuo y el mantenimiento de la salud en posteriores etapas de la vida. Estos objetivos son:

  • Cubrir las necesidades energéticas y nutritivas para permitir un crecimiento y desarrollo óptimos del organismo en cada etapa del proceso.
  • Evitar carencias y desequilibrios entre los diversos nutrientes que aporte la dieta.
  • Utilizar la dieta como medio de prevención de ciertas enfermedades crónicas en el adulto relacionadas con la alimentación.
  • Satisfacer las necesidades sociales y afectivas ligadas a la alimentación.
  • Promover, a través de la dieta, la adquisición, el desarrollo y asentamiento de los diversos hábitos alimentarios que van a permanecer, en su gran mayoría, el resto de la vida, de modo que sean lo más adecuados posible.

Dentro de las necesidades nutricionales de los niños desde la edad preescolar hasta los 12 años se alternan etapas de crecimiento rápido con etapas de crecimiento más lento. Las necesidades de cada niño son diferentes, lo que hace que sus necesidades sean heterogéneas. Pero, con carácter general, la alimentación en el niño debe:

  • Asegurar un crecimiento óptimo y un estado de salud adecuado.
  • Evitar carencias nutricionales.
  • Prevenir enfermedades relacionadas con la alimentación en el futuro y crear en los niños una adecuada cultura nutricional y culinaria.

Necesidades nutritivas en la infancia: la energía

Las necesidades energéticas en los niños, como en los adultos, comprenden el metabolismo basal (energía necesaria para mantener las funciones vitales de la persona en reposo), la termogénesis inducida por la dieta (energía necesaria para realizar todos los procesos relacionados con la absorción y utilización de los substratos alimenticios) y la actividad física que realizan. Además, hay otros dos aspectos que influyen especialmente en la infancia:

  • La edad: aumentar la talla y el peso influye en las necesidades energéticas. Cuando se establecen las necesidades por kilogramo de peso,éstas van descendiendo con la edad. Desde la lactancia hasta los 12 años, se recomiendan 100 kcal por kg de peso en niños de 1 a 3 años y 80 kcal por kg de peso hasta los 12 años; esta reducción en el aporte de calorías según va avanzando la edad coincide con la reducción en la tasa de crecimiento de los niños.
  • El sexo: las niñas aumentan de peso a partir de masa grasa, mientras que los niños lo hacen a partir de masa magra. Además, durante esos años las niñas aumentan su crecimiento en talla y peso más rápidamente de lo que lo hacen los niños.

La distribución de la energía en las comidas debe ser:

  • Desayuno y media mañana: 25%.
  • Comida: 30%.
  • Merienda: 15%
  • Cena: 30%

Con estas recomendaciones se da una noción básica sobre la distribución calórica diaria.

 

Necesidades nutritivas en la infancia: las proteínas

Las necesidades de proteínas por kilogramo de peso son mayores en los niños que en los adultos, ya que en épocas de crecimiento aumentan los requerimientos de proteínas. El aporte de proteínas debe ser tanto de origen animal como de origen vegetal, distribuido al 50% entre ambos grupos.

Las proteínas de origen animal tienen un mayor valos biológico, poseen gran cantidad de aminoácidos, esenciales y no esenciales, pero aportan grasa saturada, lo que puede afectar a la salud. Estas proteínas están contenidas en los huevos, la carne, el pescado, y los productos lácteos.

Los lácteos deben cubrir las necesidades del calcio para una buena salud ósea: un niño tiene que beber al menos medio litro de leche al día.

Las proteínas de origen vegetal siendo de gran importancia pueden ser deficitarias en algunos aminoácidos esenciales.

 

Necesidades nutritivas en la infancia: hidratos de carbono

Los hidratos de carbono son la base de la alimentación y han de superar el 50% del aporte calórico en la dieta. De ellos, los hidratos de carbono complejos (patatas, pan, arroz, cereales, pasta, etc.) han de suponer la mayor parte de los hidratos ingeridos.

Al suponer un gran aporte calórico a la dieta, hay que orientar el consumo de estos hidratos de carbono al momento del día en que los niñ@s van a realizar una actividad deportiva, es decir, en la comida anterior a dicha actividad.

Estos hidratos aportan fibra, lo que facilita un correcto tránsito intestinal y evita el estreñimiento.

Los hidratos de carbono simples (fructosa, azúcar, etc.) son muy importantes en la edad infantil, pero nunca han de superar el 10% de las calorías para evitar la obesidad infantil y prevenir la caries dental.

Necesidades nutritivas en la infancia: lípidos

Los lípidos o grasas deben suponer entre el 30 y el 35% de lass calorías en una dieta equilibrada.

El correcto aporte de lípidos es de vital importancia, tanto en los niñ@s como en los adultos, sin embargo el exceso puede abocar en obesidad u otras enfermedades, como las cardiovasculares, en edad adulta.

En los niños el aporte de ácidos grasos poliinsaturados y monoinsaturados son beneficiosos para la salud. En cambio, el consumo de grasas saturadas y colesterol es perjudicial. Por ello, el colesterol consumido no ha de superar los 300 mg día y los ácidos grasos saturados el 10% de las calorías totales por día.

En la alimentación infantil se incentivará el consumo de pescado y ensaladas con aceite de oliva. La grasa saturada consumida debería ser fundamentalmente la procedente de los productos lácteos enteros.

No es recomendable el abuso de bollería. Existe un tipo de grasa, llamado “grasa trans”, que es utilizado por la industria alimentaria para aumentar el periodo de conservación de los alimentos sin alterar su sabor. Su elevado consumo en factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares, y este tipo de grasa está presente en productos de bollería industrial, patatas fritas congeladas y empanados de los productos precocinados.

En la alimentación infantil, no se ha de abusar de estos productos. En España aparece en el etiquetado del producto como grasa vegetal parcialmente hidrogenada.

 

Necesidades nutritivas en la infancia: vitaminas y minerales

Las vitaminas y minerales son nutrientes esenciales que tienen que ser aportados por la dieta. Con una dieta equilibrada las necesidades de estos micronutrientes están  cubiertas:

  • Las relacionadas con la obtención de energía son muy necesarias. Dentro de estas destacan la tiamina, presente en la leche y los huevos,; la riboflavina, presente en los vegetales, y la niacina, presente en casi todos los alimentos. Por otro lado, las vitaminas A y D aseguran un adecuado aporte de calcio.
  • Hay dos muy importantes en esta etapa. Uno es el calcio, fundamental para una adecuada salud ósea y fomentar el crecimiento de los niños, que está presente en los vegetales y los productos lácteos. El otro es el hierro, presente en legumbres y productos cárnicos, que también fomenta el crecimiento.

Hay ciertas vitaminas y minerales cuyo consumo ha de ser aumentado por las necesidades de crecimiento de los niños y por la actividad física que realizan.

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